Incendio en Santuario de Iguaque avanza pese a esfuerzos oficiales; comunidades y voluntarios exigen más apoyo aéreo
Un balance divergente sobre el control del incendio forestal que afecta al cerro San Marcos, la vereda La Honduras y el Santuario de Fauna y Flora de Iguaque, ha generado preocupación entre las autoridades locales, los organismos nacionales de gestión del riesgo y las comunidades afectadas. Mientras desde el gobierno departamental y nacional se reportan avances significativos en la contención de las llamas, habitantes y voluntarios en terreno advierten que el fuego sigue ganando fuerza y amenaza ecosistemas estratégicos irreversibles.
El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, ofreció un reporte optimista tras una jornada de trabajo coordinado con el Gobierno Nacional, el Cuerpo Oficial de Bomberos, la Defensa Civil y diversos ministerios. Según indicó, aunque hubo un incremento leve en el área quemada, pasando de 335 hectáreas registradas por la mañana a poco más de 345, el avance del incendio se logró ralentizar gracias a la articulación institucional. Amaya destacó que se está realizando una valoración conjunta con Parques Nacionales, Corpoboyacá y el batallón de aeronaves no tripuladas para determinar las afectaciones exactas dentro del santuario. Inicialmente, los análisis remiten a un 10% de daño en este patrimonio natural, lo que significa que el 90% restante ha sido resguardado hasta el momento.
El mandatario departamental detalló la logística desplegada, incluyendo la instalación del Puesto de Mando Unificado (PMU) a las 6:00 de la mañana y reuniones técnicas programadas para las 17:45 en el Hipódromo de Villa de Leyva. Se prevé el traslado de personal profesional hacia puntos altos mediante helicópteros. Amaya lamentó que una falla técnica impidiera operar uno de los helicópteros del Ejército ese día, pero confirmó que unidades de la Gobernación sí estuvieron activas. Hizo un llamado urgente para que, sumando capacidades entre el nivel nacional, departamental, municipal y los organismos de socorro, se pueda anunciar al día siguiente el control total del 100% del incendio. Asimismo, solicitó a los voluntarios limitar su actuación a ser guardianes de cenizas en zonas ya controladas para evitar reactivaciones, mientras la Alcaldía asume la logística general.
Por su parte, Edwin Almanza, alcalde del municipio de Chíquiza, presentó una realidad distinta marcada por la impotencia y la dificultad topográfica. Señaló que desde ayer la conflagración se mantiene activa principalmente en sectores de Chíquiza, Villa Rosita y la vereda La Honduras. Descartó inicialmente daños estructurales o en viviendas debido a un sismo fuerte registrado durante la emergencia, aclarando que no pudo sentirlo personalmente por estar atendiendo el frente de fuego, pero confirmó que no hay reportes de colapsos. Sin embargo, admitió que las llamas están avanzando demasiado rápido y superando la capacidad humana de respuesta.
Almanza explicó que existen dos frentes críticos. Uno cerca del casco urbano de Chíquiza, estimando una distancia de unos tres kilómetros, donde no ve probabilidades inminentes de llegada al centro poblado. El otro frente, mucho más alarmante, se encuentra en la vereda La Honduras, a unos ocho o diez kilómetros del casco urbano de San Pedro de Iguaque. Este sector es vital porque alberga bosque nativo denso y complejo que nunca antes había sido alcanzado por incendios históricos en el municipio. «Se está quemando lo más profundo de nuestra riqueza natural», afirmó el alcalde, visiblemente afectado emocionalmente.
Ante esta situación, Almanza realizó un llamado directo al presidente de la República y al Gobierno Nacional para solicitar equipos adicionales, específicamente helicópteros. Insistió en que la topografía y la densidad del páramo hacen imposible contener la conflagración solo con factor humano. Advirtió que, sin apoyo aéreo inmediato, gran parte del santuario terminará consumida. Describió la fauna afectada como aves silvestres, venados y armadillos, además de árboles nativos antiguos cuya pérdida es irreversible. Respecto a la magnitud de la zona afectada, precisó que ambas áreas son de conservación, pero la entrada del fuego por La Honduras representa un hecho sin precedentes en la historia local.
David Santiago Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), corroboró la presencia institucional permanente en el PMU de Villa de Leyva desde el inicio del incidente el 19 de septiembre. Informó que, según sus registros, existe actualmente un control del 75% del incendio que lleva tres días activo. Tamayo enfatizó la coordinación armónica entre bomberos, defensa civil, fuerzas armadas, Cruz Roja y los consejos departamentales y municipales de gestión del riesgo. Su mensaje buscó transmitir tranquilidad a la población, asegurando que el trabajo mancomunado permite dormir seguros ante la amenaza, aunque reconoció la gravedad del incidente que ha afectado profundamente al querido municipio boyacense.
No obstante, la percepción en terreno difiere radicalmente de los balances oficiales. Javier de la Cuadra, voluntario presente en la zona crítica, denunció categóricamente que el incendio no está controlado ni siquiera al 50%. Aseguró que le falta muchísimo para ser sofocado y que, hasta el momento de su declaración, estaba agarrando fuerza directamente contra el Santuario de Fauna y Flora de Iguaque. De la Cuadra describió la escena como de altísimo riesgo, mostrando cómo el bosque nativo, compuesto por robles y otras especies protegidas, está siendo consumido rápidamente.
El voluntario atribuyó la expansión acelerada del fuego a los ventarrones constantes que desplazan las llamas hacia nuevas áreas vírgenes. Aunque reconoció el esfuerzo de muchas manos humanas y voluntarios trabajando todo el tiempo, insistió en que esto requiere apoyo aéreo al 100%. Criticó la insuficiencia de los dos helicópteros operativos en la zona, exigiendo toda la fuerza aérea disponible con capacidad de extinción forestal. De la Cuadra proyectó un escenario catastrófico si no se incrementa el apoyo estatal e institucional esa misma noche, advirtiendo que el fuego podría moverse fácilmente a toda la zona protegida. Para él, salvar el santuario depende exclusivamente de poner a disposición todo el equipamiento aéreo posible para detener el avance destructivo sobre uno de los pulmones naturales más importantes de Colombia.
La discrepancia entre el 75-90% de control reportado por las autoridades y la alerta roja emitida por quienes combaten el fuego en primera línea refleja la complejidad de gestionar emergencias en terrenos de difícil acceso y alta biodiversidad. Mientras se espera la evolución de las condiciones climáticas y la llegada de más recursos aéreos, la comunidad permanece atenta a cualquier cambio en la dirección del viento que pudiera transformar lo que hoy se describe como contenido, en una tragedia ambiental definitiva para el Santuario de Iguaque.
