En las mañanas frescas de Boyacá, donde el aroma a panela y tierra mojada se mezcla con el canto de los gallos y el rumor de los trapiches, nace una historia que no es solo sobre un aguardiente… sino sobre la resiliencia, la memoria y el ingenio de una comunidad que ha sabido transformar su tradición en futuro.
En nuestro especial de Matinal Noticias del pasado 4 de septiembre, Don Francisco Ruiz —hijo de tercera generación de agricultores, heredero de una finca fundada en 1935 por su abuelo, también llamado Francisco Ruiz— toma la palabra para contarle al país cómo nació El Alzador, un aguardiente premium que no solo destila caña, sino que destila identidad.
De la caña al alma: el oficio que dio nombre al licor
“El Alzador” no es un nombre elegido al azar. Es un homenaje vivo a aquellos hombres y mujeres que, desde hace siglos, han cargado sobre sus espaldas —y sobre las mulas— la caña cortada, llevándola hasta los trapiches donde se muele y se convierte en panela. Ese oficio, duro, silencioso, esencial, fue conocido como “el alzador”: el arriero de la caña, el trabajador recio que impulsó la economía rural de Colombia, especialmente en municipios como Santana y Moniquirá, en la provincia de Ricaurte.

Don Francisco lo explica con orgullo:
“Es el oficio más difícil y duro… y a quienes más le debemos en el tema panelero. Han sido los contribuyentes del desarrollo primario de nuestra sociedad y nuestra economía.”
Y así, en 2019, cuando entró en vigor la Ley de la Panela (Ley 2005 de 2019), que permitió a los trapiches campesinos producir aguardiente artesanalmente, la familia Ruiz vio la oportunidad perfecta: convertir ese legado en una bebida que honrara a sus antepasados… y que también abriera nuevas puertas económicas.
La caña no solo da panela: la versatilidad como motor de innovación
Lo que hace especial a “El Alzador” no es solo su origen, sino su filosofía: la caña de azúcar puede ser mucho más que panela o ron industrial. En la finca La Palma, en el municipio de Santana, hoy conviven cultivos de mango, café y ganadería, pero la caña sigue siendo el corazón. Y ahora, gracias a la destilería artesanal, también es el alma de un aguardiente de 24% vol., sin azúcar añadido, elaborado con prácticas tradicionales recuperadas y fermentaciones cuidadosas que rescattan sabores olvidados.
Como dice la etiqueta trasera de la botella:
“Décadas después, se introduce una nueva visión que conserva ese legado: restaurando antiguas instalaciones, retomando prácticas tradicionales y rescatando sabores en fermentación que habían dado vida a bebidas con carácter y tradición.”
Esto no es solo producción agrícola. Es transformación cultural y económica. Es ver la caña no como un commodity, sino como materia prima de historias, de sabores, de marcas con alma.

Ricaurte: tierra de innovadores rurales
La provincia de Ricaurte, en el departamento de Boyacá, ha sido históricamente conocida por su producción panelera. Pero hoy, gracias a emprendedores como Don Francisco Ruiz, está demostrando que puede liderar también la revolución de los licores artesanales colombianos.
“No queremos ser solo productores de panela”, afirma Ruiz. “Queremos ser referentes gastronómicos y turísticos, como lo son los productores de tequila en México o de mezcal en Oaxaca”.
Y lo están logrando. Con tres páginas en Instagram (@aguardientealzadorpremium, @agricolasantanadevelez, @haciendarosafranca), un número de contacto directo (320 80 39 759) y planes de distribución en almacenes y cadenas comerciales, “El Alzador” ya no es solo un producto local: es una marca con proyección nacional.

Un trago que sabe a historia
Cada gota de “El Alzador” lleva consigo el sudor de los alzadores, el ritmo de los trapiches, la paciencia de las fermentaciones y la visión de una familia que decidió no dejar morir su legado, sino reinventarlo.
No es un aguardiente cualquiera. Es un tributo. Una declaración de principios. Un ejemplo de cómo, en medio de la globalización, las comunidades rurales pueden encontrar en su propia raíz la fuerza para crecer, innovar y competir.
Epílogo: Más que un licor, un movimiento
Cuando Don Francisco termina la entrevista, el sol comienza a calentar los campos de Santana. Los trapiches siguen trabajando. Las mulas siguen caminando. Y ahora, además de panela, también sale de esos mismos campos un aguardiente que lleva en su nombre el honor de quienes levantaron la caña… y que hoy levantan también el futuro de su región.
“El Alzador” no solo se bebe. Se vive. Se recuerda. Se celebra.
Y en cada copa, hay un pedazo de Ricaurte… y un brindis por la versatilidad de la caña, el ingenio de sus gente y la esperanza de que lo tradicional pueda ser, también, lo más moderno.
“El Alzador”
Fabricado por Agrícola Santa Ana de Vélez, Vereda San Roque, Finca La Palma – Molino La Palma, Municipio Santana, Boyacá. Registro INVIMA No. 2025L-001283. Prohibido el expendio de alcohol a menores de edad.
Destilería Santana de Vélez. Aguardiente Premium. Destilación a partir de caña. Sin azúcar. 750 ml. 24% vol.