La comunidad educativa de la Institución Educativa Técnico Comercial Sagrado Corazón de Jesús de Chiquinquirá se movilizó este miércoles 28 de octubre para exigir el cumplimiento de los compromisos del Gobierno departamental frente a la recuperación de la infraestructura del plantel, afectada por el colapso de parte de su cubierta.
La rectora, Luz Adriana Ortiz, ha manifestado su preocupación por las demoras en la contratación de las obras, mientras la institución continúa funcionando con limitaciones de espacio. Cerca de 1.800 estudiantes se han visto afectados por la emergencia y la reorganización de las jornadas académicas, debido a que buena parte de las instalaciones permanece fuera de servicio.
A las afectaciones de la cubierta se suman otras deficiencias documentadas en el plantel, como el deterioro de techos y muros, vidrios rotos, escombros, presencia de excremento de palomas y restricciones de acceso a espacios como el auditorio y el aula de informática. En la sede Antonia Santos también se han advertido problemas en las cubiertas, el saneamiento básico y el suministro de agua potable.
Fecode expresó su respaldo a las reclamaciones de la comunidad educativa, que exige soluciones concretas, condiciones seguras y un cronograma claro para la recuperación de las instalaciones. La problemática incluso llegó a los estrados judiciales: en abril de 2026, el Juzgado Once Administrativo Oral de Tunja ordenó intervenir las sedes Central y Antonia Santos, con medidas para mejorar la infraestructura y prevenir riesgos.
Por su parte, la Gobernación de Boyacá publicó el 27 de octubre un proceso contractual por $1.401 millones para la rehabilitación y reconstrucción de la sede principal, con un plazo previsto de ejecución de 55 días. Sin embargo, al cierre de esta información, el proceso continuaba en etapa de presentación de ofertas, con cierre el 30 de octubre, por lo que las obras aún no habían comenzado.
La protesta busca que los compromisos institucionales se traduzcan en intervenciones efectivas y que, después de más de 19 meses de espera, el colegio recupere espacios adecuados, seguros y dignos para el desarrollo de las actividades académicas.
