Boyacá enfrenta emergencia por dualidad climática

El departamento de Boyacá atraviesa una compleja transición climática que mantiene en máxima alerta a las autoridades por dos frentes opuestos: las intensas lluvias que provocan deslizamientos y, en contraste, las altas temperaturas que han derivado en incendios forestales y escasez de agua en varias regiones.
Por un lado, las precipitaciones han generado alerta roja en los municipios de Cubará, Moniquirá, Buenavista y Coper, debido al alto riesgo de deslizamientos. Adicionalmente, 28 municipios se encuentran en alerta naranja y amarilla, lo que evidencia la magnitud de la temporada invernal. Ya se han reportado incidentes como la caída de rocas en vías terciarias del municipio de Chiscas, situación que pone en riesgo la movilidad y la seguridad de las comunidades.
En contraste, otros territorios del departamento enfrentan un panorama totalmente distinto. Municipios como San Luis de Gaceno y Santa María registran temperaturas extremas, propicias para la ocurrencia de incendios forestales. Durante los meses de diciembre y enero se han liquidado 31 incendios, mientras que provincias como Sugamuxi, Ricaurte y Centro ya presentan desabastecimiento de agua, afectando a la población y a las actividades productivas.
Ante este escenario, Julián Hernández, director de Gestión del Riesgo de Boyacá, hizo un llamado urgente a los 123 alcaldes del departamento para que activen y fortalezcan sus planes de emergencia y contingencia, con el fin de prevenir y atender posibles afectaciones. Asimismo, recordó a la ciudadanía la importancia de reportar cualquier situación de riesgo a través de la línea 119, habilitada para la atención de emergencias.
Las autoridades reiteran la necesidad de la corresponsabilidad ciudadana y la adopción de medidas preventivas, mientras se mantiene el monitoreo permanente de las condiciones climáticas en todo el territorio boyacense.

