Duitama: Una tragedia desbocada por la negligencia

Editorial Por: Nelson Yamit Soledad Siza
La mañana del 17 de enero de 2026 quedará marcada en la memoria de Duitama no como un accidente fortuito, sino como el resultado devastador de una cadena de errores que jamás debieron ocurrir. La muerte de Jessica Milena Gimbuel Barbosa, una joven madre que recientemente había descubierto su estado de gestación, es el grito silencioso de una tragedia que pudo y debió evitarse.
Crónica de un descontrol anunciado
Lo ocurrido no fue un simple choque. Fue el desprendimiento y posterior desbocamiento de dos vagones cargados de bloques de concreto, operados por el Consorcio FerreoBelen, contratista de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Según los reportes, el desastre comenzó en el sector de la Plaza de Mercado y recorrió una distancia considerable hasta la glorieta del Hospital Regional, impactando en su camino el vehículo donde viajaban Julio Roberto, el pequeño Emmanuel de 5 años y Jessica.
¿Dónde estaban los protocolos de emergencia?
La pregunta que hoy indigna a la ciudadanía es: ¿Por qué nadie alertó? Si los vagones se desprendieron en un punto y recorrieron varios sectores de la ciudad sin control, existe una responsabilidad directa sobre el personal de la línea férrea.
Falla en el cierre de cruces: En una operación de mantenimiento con maquinaria pesada, los protocolos de seguridad exigen que los cruces viales estén monitoreados y advertir mediante talanqueras o sirenas las situaciones adversas
Inacción ante la emergencia: No se activaron alertas sonoras ni hubo personal que detuviera el flujo vehicular en los pasos a nivel, a pesar de que los vagones se desplazaban sin frenos por una zona urbana de alto tráfico.
Responsabilidad del contratista: El Consorcio FerreoBelen debe responder por el estado de los acoples y los sistemas de frenado de emergencia de su maquinaria. Un vagón de carga no se «suelta» por azar; se suelta por mantenimiento deficiente o fallas graves en los procedimientos de enganche.
El costo humano de la desidia
Mientras el hospital regional reporta que Emmanuel lucha por su vida con politraumatismos múltiples y Julio Roberto intenta recuperarse de sus heridas, la realidad es que esta familia ha sido destruida. Jessica Milena, oriunda de Villavicencio, había hecho de Duitama su hogar; hoy, su vida y la de su bebé por nacer se han perdido bajo el peso de bloques de concreto y negligencia corporativa.
Exigencia de justicia
La Alcaldía de Duitama ha prometido medidas administrativas severas. Sin embargo, la sanción no puede quedarse en un papel. La ANI y los entes de control deben investigar por qué una operación de mantenimiento terminó convirtiéndose en un arma mortal circulando libremente por la línea férrea de la ciudad.
La seguridad vial ferroviaria no es una sugerencia, es una obligación vital. Lo de hoy en Duitama no fue un accidente de la naturaleza; fue una negligencia técnica y operativa que nos arrebató dos vidas.
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