Boyacá: entre el discurso oficial y la realidad en las aulas, la ración a.m. en peligro por falta de recursos

Mientras el subdirector del Programa de Alimentación Escolar (PAE) AliMente en Grande aseguró en Matinal Noticias que el complemento de jornada mañana no se va a suspender y que la Gobernación de Boyacá siempre garantizara que los dos complementos permanezcan, un comunicado oficial emitido apenas dos días antes por una institución educativa del municipio de Aquitania confirma lo contrario: desde mañana, 14 de agosto, el desayuno escolar sería eliminado para los estudiantes de secundaria y media de esa localidad, y con él, una parte fundamental de la nutrición diaria de miles de niños boyacenses.
La contradicción entre el mensaje institucional y la realidad operativa en las escuelas destapa una crisis silenciosa que atraviesa al programa insignia del gobernador Carlos Amaya: la desfinanciación progresiva del PAE ha obligado a recortar beneficios, ajustar horarios y transferir la carga alimentaria a familias que ya enfrentan dificultades económicas, todo bajo el paraguas de argumentos técnicos como la calamidad pública y la descentralización de recursos.
EL CASO DE AQUITANIA: CUANDO EL PAPEL DICE NO
El Comunicado No. 14 del 11 de agosto de 2026, firmado por la rectora Gloria Angarita Sandoval de la I.E.T. Ramón Ignacio Avella, es explícito: Desde el 14 de agosto de 2026, NO se entregará desayuno a los estudiantes en ninguna sede, debido a la falta de recursos. La decisión, tomada en el Comité de Alimentación Escolar del Municipio el 10 de agosto, afecta a todo el departamento, pero se materializa primero en las aulas más vulnerables.
Ante la suspensión, la institución modifico unilateralmente la jornada escolar de secundaria y media: las clases inician ahora a las 7:00 a.m. (ingreso 6:55 a.m.) y finalizan a la 1:55 p.m. para secundaria y 2:50 p.m. para media. La recomendación a los padres es directa y preocupante: Los estudiantes deben consumir algún alimento en su casa antes de ingresar, evitando desmayos o dificultades en la atención de sus actividades académicas.
Para muchas familias de Aquitania y otros municipios rurales, esa recomendación es imposible de cumplir. El desayuno escolar no era un lujo; era la única comida garantizada del día para cientos de estudiantes.
LA VERSION OFICIAL: NO HAY SUSPENSION, HAY AJUSTES
En entrevista con Matinal Noticias, el subdirector del PAE Boyacá ofreció una narrativa muy diferente. Aseguro que el departamento logro firmar en tiempo record los convenios interadministrativos con los 120 municipios para evitar suspensiones, y atribuyo las dificultades a factores externos:
Falta de recursos de la Nación: De acuerdo a la Ley 2167, la Unidad de Alimentos para Aprender no nos garantizó los recursos necesarios.
Calamidad pública y Fenómeno del Nino: Tenemos afectaciones por agua en varios municipios que obligan a activar medidas de emergencia.
Autonomía municipal: Cada municipio tiene consideraciones diferentes, algunos no tienen el complemento AM por horarios o ubicación.
Sin embargo, cuando se le pregunto directamente por la situación en Aquitania y otros municipios donde el desayuno fue suspendido, el funcionario evadió la respuesta concreta y remitió a los padres a consultar canales oficiales para evitar comentarios innecesarios que debiliten el programa.
LOS NUMEROS QUE NO CUADRAN
La discrepancia entre discurso y realidad se refleja también en las cifras:
Cobertura segundo semestre 2026:
* Discurso oficial: 63.000 estudiantes (aumento del 80 por ciento al 90 por ciento).
* Realidad documentada: Reducción de raciones por estudiante (eliminación del desayuno).
Inversión total 2026:
* Discurso oficial: 154.000 millones de pesos (59.000 millones para segundo semestre).
* Realidad documentada: Faltantes reportados en múltiples municipios.
Raciones primer semestre:
* Discurso oficial: 10,7 millones entregadas sin interrupciones.
* Realidad documentada: Suspensión masiva iniciada en agosto.
Modelo de gestión:
* Discurso oficial: Descentralización exitosa.
* Realidad documentada: Transferencia de riesgo financiero a municipios débiles.
El departamento afirma haber invertido más que nunca en el PAE, pasando de 141.000 millones presupuestados a una ejecución que supera los 154.000 millones. Pero el costo promedio de la ración aumento un 35 por ciento en 2026, y la cobertura nacional del programa disminuyo pese al incremento presupuestal, según informes de la veeduría Alimentos para Aprender. En Boyacá, la solución adoptada fue mantener el número de beneficiarios, pero reducir el beneficio individual: de dos comidas (desayuno más almuerzo) a una sola (almuerzo).
LA DESCENTRALIZACION COMO ARMA DE DOBLE FILO
Uno de los pilares del discurso del subdirector es que Boyacá es el único departamento que descentraliza los recursos, permitiendo que cada municipio contrate directamente a sus operadores. Presentado como una virtud de transparencia y eficiencia, este modelo revela ahora su cara oculta: la desigualdad en la capacidad de respuesta.
Mientras municipios con mayores recursos fiscales pueden absorber el faltante o gestionar fondos adicionales, localidades como Aquitania, Pajarito u otras del norte y occidente boyacense quedan expuestas. El comunicado de Aquitania lo deja claro: la decisión no fue del colegio ni de la familia, sino del Comité de Alimentación Escolar Municipal, que actuó ante la imposibilidad de pagar al operador.
Cada municipio tiene un contrato con el operador, repite el funcionario. Pero cuando los recursos de la Gobernación no llegan a tiempo o son insuficientes, esos contratos se rompen, y quienes pagan el precio son los estudiantes.
Más allá de las declaraciones públicas, hay preguntas sin respuesta que la comunidad educativa exige aclarar:
1. ¿Hasta cuándo durara la suspensión del desayuno? El comunicado de Aquitania no establece fecha de reactivación.
2. ¿Existe un plan de contingencia nutricional? ¿Se entregarán raciones industrializadas, bonos alimentarios o alternativas temporales?
3. ¿Por qué se eliminó el desayuno y no otra partida? ¿Qué criterio de priorización se aplicó?
4. ¿Qué pasará con los contratos de los operadores? ¿Hay demandas por incumplimiento? ¿Se renegociarán?
5. ¿Cómo se garantiza el derecho a la alimentación de los estudiantes más vulnerables?
Hasta el momento, la respuesta oficial se limita a invitar a los padres a consultar canales de comunicación (WhatsApp, pagina web, redes sociales) y a asistir a las Mesas Publicas del PAE, espacios de participación que, según el propio funcionario, han sido fortalecidos para escuchar y construir.
LA VOZ DE LA COMUNIDAD
Mientras el gobierno departamental insiste en que el programa sigue sin suspenderse un solo día, rectores, docentes y padres de familia viven una realidad distinta. En grupos de WhatsApp escolares, en reuniones de comité y en las puertas de las instituciones, circulan mensajes de preocupación:
“Mi hijo llega a las 6:30 a.m. a la parada del bus y no ha comido nada. Antes al menos tenía el desayuno en el colegio. ¿Ahora, que hacemos?” (Madre de familia de Aquitania).
“Nos dicen que es por calamidad pública, pero aquí no ha habido inundaciones. Es por falta de plata, y eso no nos lo quieren decir de frente” (Docente de institución rural).
“El rector nos pidió que firmáramos un acta diciendo que estamos de acuerdo con el cambio de horario. ¿Qué option tenias?” (Estudiante de grado décimo).
EL CONTEXTO NACIONAL: MAS RECURSOS, MENOS PLATOS
La crisis del PAE en Boyacá no es aislada. A nivel nacional, el programa enfrenta una paradoja: el presupuesto paso de 1,5 billones en 2022 a 3 billones en 2026, pero el número de beneficiarios disminuyo y el costo por ración se disparó. La veeduría ciudadana Alimentos para Aprender lo resume en su informe más reciente: Más recursos, menos platos servidos.
En este escenario, departamentos como Boyacá, que habían construido un modelo reconocido nacionalmente por su cobertura universal y su enfoque territorial, ven como los márgenes de maniobra se estrechan. La promesa del gobernador Carlos Amaya de que nunca permitiría que el complemento AM se aleje de las instituciones educativas choca contra la realidad fiscal de un programa que depende de transferencias nacionales inciertas y de la capacidad de pago de municipios pequeños.
QUE VIENE AHORA
Con el ano escolar avanzando hacia su recta final y sin señales claras de reactivación del desayuno, la comunidad educativa de Boyacá enfrenta un dilema: aceptar el recorte como un ajuste necesario o exigir respuestas concretas sobre el futuro del programa.
Las Mesas Publicas del PAE, previstas en los próximos días en varios municipios, se perfilan como el espacio donde esta tensión podría definirse. Allí, rectores, padres de familia, veedores y funcionarios departamentales tendrán la oportunidad, y la obligación, de poner sobre la mesa las cifras reales, los contratos incumplidos y, sobre todo, el derecho de miles de niños a comer mientras aprenden.
Mientras tanto, en las escuelas de Aquitania y otros municipios, el reloj marca las 6:55 a.m. Los estudiantes ingresan sin haber desayunado. Las clases comienzan a las 7:00 a.m. Y la pregunta que nadie responde oficialmente resuena en cada aula vacía de alimento: ¿hasta cuándo?
CANALES DE ATENCION DEL PAE BOYACA
Según informo el subdirector, la ciudadanía puede consultar dudas y presentar reclamos a través de:
* WhatsApp institucional (numero disponible en la página web).
* Pagina web: www.alimenteengrande.boyaca.gov.co
* Redes sociales: PAEBoyaca (Instagram, Facebook, X).
* Atención presencial: Calle 20, Tunja (Secretaria de Educación Departamental).
* Mesas Publicas del PAE: Calendario disponible en la página web del programa.
Redacción: Nelson Yamit Soledad
Director Matinal Noticias Boyacá

