Preocupación de los campesinos colombianos ante la posible monopolización de las semillas a través de Fedepapa, impulsada por el Ministerio de Agricultura. Esta situación revive temores similares al paro agrario de 2013 y la Resolución 970 del ICA, que buscaban restringir la siembra a semillas certificadas.
Los puntos clave son: Riesgo para semillas nativas: Las semillas transgénicas o mejoradas genéticamente solo sirven para un ciclo productivo, obligando a los agricultores a comprarlas constantemente. Esto amenaza con eliminar las semillas tradicionales y ancestrales conservadas por generaciones en departamentos como Boyacá. Pérdida de soberanía alimentaria: El ingeniero agrónomo Fabián Ordóñez alerta que este modelo favorece a multinacionales (principalmente de EE.UU.), apropia la genética autóctona mediante propiedad intelectual y crea un monopolio económico que empobrece a pequeños y medianos productores. Falta de diálogo transparente: Se critica que el anuncio se hizo "a puerta cerrada" sin incluir a líderes campesinos conocedores del tema ni explicar cómo funcionarían bancos públicos de semillas para emergencias. Demanda de participación: Los campesinos exigen socialización profunda, inclusión en decisiones y defensa del intercambio libre de semillas para evitar riesgos futuros de hambruna y dependencia total del mercado corporativo.