Condena por feminicidio revive el dolor por la muerte de Laura Valentina Páez en Chiquinquirá, Boyacá

 Condena por feminicidio revive el dolor por la muerte de Laura Valentina Páez en Chiquinquirá, Boyacá
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A varios meses del crimen que estremeció a la capital Mariana de Colombia, al departamento de Boyacá y al país, la reciente condena judicial vuelve a abrir una herida que aún no cierra: la trágica muerte de la niña Laura Valentina Páez, de tan solo 9 años, cuyo caso marcó profundamente a la comunidad.

Un juez penal de conocimiento condenó a 45 años de prisión a Daniel Josué Zambrano Cáceres, tras aceptar su responsabilidad en el abuso sexual, feminicidio agravado y desaparición forzada de la menor. La sentencia llega luego de un proceso que, aunque representa un avance en materia de justicia, no logra aliviar el inmenso dolor que dejó la pérdida de Laura Valentina.

Los hechos ocurrieron el 16 de enero de 2025, cuando la niña fue abordada en vía pública y engañada para subir a un vehículo que la trasladó hasta el municipio de Nariño (Boyacá). Durante el trayecto, el agresor la sometió a violencia sexual y posteriormente le causó la muerte por asfixia. En un intento por ocultar el crimen, arrojó su cuerpo a las aguas del río Minero, donde fue encontrado cinco días después, tras intensas jornadas de búsqueda que mantuvieron en vilo a familiares, autoridades y ciudadanos solidarios.

La investigación fue liderada por la Fiscalía Seccional Boyacá, con apoyo del CTI y la Sijin de la Policía Nacional. Uno de los elementos clave fue la ubicación del vehículo involucrado en un taller de latonería y pintura, en el que se hallaron fluidos biológicos y otros indicios, posteriormente analizados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Además de la pena de prisión, el fallo impone al condenado una inhabilidad de 20 años para el ejercicio de derechos y funciones públicas. La decisión quedó en firme al no presentarse recursos.

La memoria de Laura Valentina Páez sigue presente como símbolo del dolor irreparable que deja la violencia contra los niños y las mujeres. Su nombre permanece en el recuerdo de una comunidad que, meses después, continúa exigiendo justicia, protección y garantías para que tragedias como esta no vuelvan a repetirse.

    Janeth Araque

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